miércoles, 25 de mayo de 2016

Clicks (relato largo). Primera entrega.


Solo unos globitos fofos y deshinchados se resistían a desaparecer. Eran tres supervivientes natos. Los mejores de una colorida estirpe de gloria efímera. El uno verde, con una carita pintada con mano temblorosa a la que la pérdida de aire de las últimas jornadas había ido amenguando hasta convertir en una cosa decididamente siniestra. El otro rojo, moribundo aunque a salvo, apenas una pelotita de golf gaseosa abandonada a su suerte tras el equipo de música hi-fi. El tercero violeta, el de mayor tamaño y peor aspecto, que asemejaba una berenjena con acné conglobata. Había sido martirizado en el Gran Día por un sinnúmero de retorcimientos, manoseos y patadas, pero aún estaba vivo. De chiripa, claro. Uno verde, otro rojo y otro violeta, los tres colores mucho más oscuros que el sábado, intensificados al tiempo que perdían parte de su volumen. Tres pobres testimonios de la bacanal infantil que allí había tenido lugar; en verdad, los únicos que quedaban.

viernes, 13 de mayo de 2016

Regreso a la infancia... más o menos (poema)


Hoy he regresado a mi infancia, a tu infancia, a la de cualquiera,
Más o menos.
Hoy mismo he regresado a ella más de diez veces.
Lo hice ayer y me temo que lo haré también mañana.

No quiero engañarte
Si eres uno de esos amables amigos del lirismo,
Porque no he vuelto a las primeras imágenes titubeantes
De un perro saltando junto a una pared mojada,
Ni al rugido de las olas del mar rompiendo frente a una llanisca de bronce.

No han reverdecido las sensaciones absolutas
De los juegos por siempre solitarios
De un hijo único
En un parque oblongo de Aluche
Con olor a pino y arena,
Ni el recuerdo de un aire tan puro y sencillo
Que solo existe mientras se desconoce que pueda estar envenenado.
Ni siquiera la memoria de un trance doloroso, una salvaje humillación,
Una inconfesable vergüenza.

Nada de eso.
Amigo del lirismo, no quiero confundirte;
Me caes bien.
Solo trato de agarrar tus párpados y subirlos como persianas
Y repito que no he regresado a la infancia de la forma que mejor conoces y descifras:
Con un olor transformado en impronta,
Un sabor de regusto paralizante,
O un paisaje anodino cuyo significado te solazas en descubrir.

No, no es esa linda vuelta a la infancia a la que me refiero,
Amigo,
Ni más ni menos.

Hoy he regresado a mi infancia, a tu infancia, a la de cualquiera.
Hoy mismo he regresado a ella más de cien veces.

De nada me han valido mis estudios, mis idiomas, mi bagaje.
El pueril brote que nunca se agosta hace que esto y aquello,
Absolutamente todo,
Doble la cerviz.

Frente a la emulación,
El dominio,
La envidia,

Frente a la satisfacción de cubrir con espléndidos ropajes los más absurdos alardes y condescendencias,
Frente a eso, amigo del lirismo,
El cerebral brocado ocultando la basta piel del animal,
No termino de elevarme.

Hoy he regresado a mi infancia, a tu infancia, a la de cualquiera.
Hoy mismo he regresado a ella más de mil veces.

Lo hice ayer

Y me temo que lo haré también mañana.

Ignacio Sánchez

miércoles, 11 de mayo de 2016

Retrato de dama con abanico (microrrelato)


No pudo identificar si era la madre o el hijo. Recordaba que los dos llevaban siempre el pelo largo y que por aquella época a él le había dado por ponerse los vestidos de su madre, tan llenos de volantes, cintas, encajes y flores. Aquellos ojos, rodeados de arrugas y trazados con apenas dos pinceladas, seguían ocultando el mismo enigma de siempre. Se imaginó la sala, ahora vacía, repleta por la mañana de críticos de arte y se preguntó cómo coño les iba a explicar que no sabía con cuál había compartido la borrachera que inspiró su obra maestra.


David Rubio

martes, 12 de abril de 2016

Aforismos (IV)


La capacidad para emocionarse con las más refinadas manifestaciones del arte y la de gestionar un campo de exterminio son perfectamente compatibles en un mismo individuo.

A menudo, eso que llaman "formación permanente" consiste en despreciar lo que uno sabe para ensalzar lo que uno olvidará.

martes, 8 de marzo de 2016

La secretaria y mi deseo (microrrelato)


Nunca había sido infiel a Mónica. Con la secretaria del departamento de la facultad decidí hacer una excepción. Cobarde como soy, me animaron sus caderas de acero y las francas perspectivas de que incluso un torpe galanteo podía bastar para coronar con éxito el intento. Ella, esto resultaba evidente, me miraba con ojos golosones.

domingo, 21 de febrero de 2016

Otra vez la primavera (poema; soneto)


Si con intacta admiración asisto
al enigma reciente que verdea
en cada rama y, fiel a mi tarea,
más lo celebro cuanto más previsto,

si ves que, de memoria desprovisto,
al pájaro novel que deletrea
su amor trinando en dulce melopea,
pueril saludo como a nunca visto,

será que ha regresado Primavera
y como aquel olmo que lame añoso
el río, a sus preceptos obediente,

se rinde rebrotando mi madera:
ciclo eterno, conjuro poderoso
que vuelve al corazón adolescente.

Luis Velasco


(Esta es la primera contribución de nuestro buen amigo Luis Velasco a La matraca de Tutankamón. Esperamos que se prodigue en este nuestro blog, y que a sus lectores les agrade tanto como a nosotros).

domingo, 14 de febrero de 2016

El ajedrecista politizado (relato)


Por delante de cualquier otra consideración, estaba el asunto de su lucidez. No era cosa de dudar de ella. Aquel hombre derrochaba inteligencia por los cuatro costados. Justo después venía su portentosa capacidad de concentración, algo fuera de lo común en gente de su edad. Pero no, no solo era eso. Atesoraba también una enorme paciencia y una activa tenacidad, dos cualidades auxiliares aunque imprescindibles para triunfar en el ajedrez. Sin embargo ¿cómo explicar, a pesar de todo, que el tipo no dejase de perder todas y cada una de sus partidas?

miércoles, 10 de febrero de 2016

Así empieza "Herejes", de Leonardo Padura


"Varios años le tomaría a Daniel Kaminsky llegar a aclimatarse a los ruidos exultantes de una ciudad que se levantaba sobre la más desembozada algarabía. Muy pronto había descubierto que allí todo se trataba y se resolvía a gritos, todo rechinaba por el óxido y la humedad, los autos avanzaban entre explosiones y ronquidos de motores o largos bramidos de claxon, los perros ladraban con o sin motivo y los gallos cantaban incluso a medianoche, mientras cada vendedor se anunciaba con un pito, una campana, una trompeta, un silbido, una matraca, un caramillo, una copla bien timbrada o un simple alarido. Había encallado en una ciudad en la que, para colmo, cada noche, a las nueve en punto, retumbaba un cañonazo sin que hubiese guerra declarada ni murallas para cerrar y donde siempre, siempre, en épocas de bonanza y en momentos de aprieto, alguien oía música y, además, la cantaba".

sábado, 6 de febrero de 2016

Olor orgulloso de sí (poema)


Oler tan bien que uno no se huela
es propio de niños;
No un juego de niños, entiéndanme,
sino una cosa de críos
que no dejan de cagarse encima.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Negrita (microrrelato)


Con motivo de su quinto cumpleaños, aquellos padres progresistas le habían regalado a su hija una hermosa muñeca negra. El resto de familiares y amigos presentes en la celebración ponderamos con entusiasmo el cívico juguete. No había caído en saco roto: a la chiquilla no se la vio separarse de su recién bautizada Negrita en toda la tarde.

Cuando me llegó el momento de abandonar la fiesta, entré en la habitación de la niña para darle un beso de despedida. De inmediato advertí algo extraño en Rubita, la muñeca que hasta entonces había ocupado sus preferencias. Yacía en el suelo con uno de los cinturones del padre anudado en torno al cuello. Preguntada acerca de tan extraño suceso, la niña fue del todo transparente: a partir de ahora, a Rubita le tocaba ser la esclava de Negrita.
Ignacio Sánchez