miércoles, 9 de diciembre de 2015

Confesiones de un masoquista (microrrelato)


Que me reciban con gritos de odio, lancen piedras a mi paso o me agarren y amenacen con derribarme llega a fascinarme cuando me pongo el uniforme. Ahora he decidido aprovechar que hace frío para llevarlo incluso bajo la ropa de diario y me pregunto si será por eso que cada vez que la veo, su ternura me hace sentirme tan incómodo. No sé cómo se tomará que le pida que me insulte, aunque sea un poco y en voz baja. Si un día llegara a acostumbrarse, debería confesarle que no puedo ir a verla algunos sábados porque soy árbitro de fútbol, a ver si se anima a venir al campo a maldecirme con un buen megáfono.

David Rubio

No hay comentarios:

Publicar un comentario