jueves, 23 de junio de 2016

El dilema... O más vale fuerza que maña (microrrelato)


Detesto oír los perros aullando, pero Cristóbal dice que los necesita para ir de caza e insiste en tenerlos en el patio. Su escandalera se me clava tan hondo en el alma que me da por golpear con todas mis fuerzas lo primero que se pone a tiro. Hace ya un tiempo que aprovecho los porrazos para algo útil, y así he ido enderezando algunas cosillas que andaban maltrechas por casa. Esta tarde noto a los perros más tristes y aún no he decidido si arreglaré a mi marido o probaré con la lavadora, que hace una semana que no centrifuga.

David Rubio

martes, 14 de junio de 2016

Lista de autores y obras imprescindibles de la literatura occidental


ADVERTENCIA: La siguiente relación de autores y obras puede considerarse enteramente subjetiva. Es probable que cualquier buen aficionado a la literatura eche en falta algunos nombres (mientras que, tal vez, le sobren otros), pues el criterio fundamental a la hora de componer la lista ha sido el conocimiento directo de las obras; en otras palabras: haberlas leído. Asimismo, la relación contiene un apreciable número de títulos que en realidad no pertenecen a la cultura occidental; en estos casos, si se ha optado por incluirlos ha sido por haber tenido una difusión y un impacto evidentes en esta parte del mundo.

jueves, 9 de junio de 2016

El retorno (relato largo).


La aparición de la mancha blanca es algo que ocurre bastante después. Te resultará extraño, pero el primer atisbo del retorno de la conciencia no tiene la forma de la mancha albina y circular que esperabas. Estoy seguro que era lo que suponías que iba a pasar. Una mancha brillante, con un pequeño disco negro de borde amarillo en su interior, como lo que observarías tras frotarte los ojos con tus dos pequeñas manos, piel fina restregándose contra piel fina hasta sonar como tu sexo lubricado siendo taladrado por el mío. Pero no es de esa manera como sucede. La mancha blanca viene después. Y te sorprende. Lo sé perfectamente. Lo he ido aprendiendo de las otras. Llega mucho más tarde que el hedor que te agarra de las solapas y te agita los hombros, y te cruza la cara y te obliga a respirar con la boca bien abierta. Llega mucho después que esa putrefacción dulzona que se prolonga indefinidamente antes de que caigas en la cuenta de que la existencia consiste en algo más que en vapores pestilentes de cuerpos descompuestos, antes de la mancha blanca, mucho antes de que los otros sentidos puedan tener algo que decir.