domingo, 21 de febrero de 2016

Otra vez la primavera (poema; soneto)


Si con intacta admiración asisto
al enigma reciente que verdea
en cada rama y, fiel a mi tarea,
más lo celebro cuanto más previsto,

si ves que, de memoria desprovisto,
al pájaro novel que deletrea
su amor trinando en dulce melopea,
pueril saludo como a nunca visto,

será que ha regresado Primavera
y como aquel olmo que lame añoso
el río, a sus preceptos obediente,

se rinde rebrotando mi madera:
ciclo eterno, conjuro poderoso
que vuelve al corazón adolescente.

Luis Velasco


(Esta es la primera contribución de nuestro buen amigo Luis Velasco a La matraca de Tutankamón. Esperamos que se prodigue en este nuestro blog, y que a sus lectores les agrade tanto como a nosotros).

domingo, 14 de febrero de 2016

El ajedrecista politizado (relato)


Por delante de cualquier otra consideración, estaba el asunto de su lucidez. No era cosa de dudar de ella. Aquel hombre derrochaba inteligencia por los cuatro costados. Justo después venía su portentosa capacidad de concentración, algo fuera de lo común en gente de su edad. Pero no, no solo era eso. Atesoraba también una enorme paciencia y una activa tenacidad, dos cualidades auxiliares aunque imprescindibles para triunfar en el ajedrez. Sin embargo ¿cómo explicar, a pesar de todo, que el tipo no dejase de perder todas y cada una de sus partidas?

miércoles, 10 de febrero de 2016

Así empieza "Herejes", de Leonardo Padura


"Varios años le tomaría a Daniel Kaminsky llegar a aclimatarse a los ruidos exultantes de una ciudad que se levantaba sobre la más desembozada algarabía. Muy pronto había descubierto que allí todo se trataba y se resolvía a gritos, todo rechinaba por el óxido y la humedad, los autos avanzaban entre explosiones y ronquidos de motores o largos bramidos de claxon, los perros ladraban con o sin motivo y los gallos cantaban incluso a medianoche, mientras cada vendedor se anunciaba con un pito, una campana, una trompeta, un silbido, una matraca, un caramillo, una copla bien timbrada o un simple alarido. Había encallado en una ciudad en la que, para colmo, cada noche, a las nueve en punto, retumbaba un cañonazo sin que hubiese guerra declarada ni murallas para cerrar y donde siempre, siempre, en épocas de bonanza y en momentos de aprieto, alguien oía música y, además, la cantaba".

sábado, 6 de febrero de 2016

Olor orgulloso de sí (poema)


Oler tan bien que uno no se huela
es propio de niños;
No un juego de niños, entiéndanme,
sino una cosa de críos
que no dejan de cagarse encima.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Negrita (microrrelato)


Con motivo de su quinto cumpleaños, aquellos padres progresistas le habían regalado a su hija una hermosa muñeca negra. El resto de familiares y amigos presentes en la celebración ponderamos con entusiasmo el cívico juguete. No había caído en saco roto: a la chiquilla no se la vio separarse de su recién bautizada Negrita en toda la tarde.

Cuando me llegó el momento de abandonar la fiesta, entré en la habitación de la niña para darle un beso de despedida. De inmediato advertí algo extraño en Rubita, la muñeca que hasta entonces había ocupado sus preferencias. Yacía en el suelo con uno de los cinturones del padre anudado en torno al cuello. Preguntada acerca de tan extraño suceso, la niña fue del todo transparente: a partir de ahora, a Rubita le tocaba ser la esclava de Negrita.
Ignacio Sánchez