viernes, 30 de octubre de 2015

Aforismos (I)


Nos alegramos cuando la luz brilla con mayor intensidad, sin darnos cuenta de que las sombras que genera son también más intensas.

La palabra es el espejo en el que contemplar la silueta perversa y deformada de uno mismo.

Los mediocres suelen estar dominados por la confusión, el rencor o la ansiedad; los lúcidos, por el hartazgo.

El grado de desarrollo de una nación es inversamente proporcional a la longitud del cabello de sus mujeres.

La voluntad y la determinación de un hombre se aprecian con exactitud en la manera en la que casca un huevo.

Los hijos de tus amigos serán tus amigos. Las hijas de tus amigos serán otra cosa.

Si siempre andas por detrás de alguien, nunca tendrás ocasión de observar su rostro.

Un escritor emplea toda su vida en escribir el mismo libro.

En España, los buenos fueron tan buenos y los malos tan malos, que la nación es una justa escuela de maniqueísmo.

En el momento en el que una corriente de aire abre una puerta, cierra también alguna ventana.

Ignacio Sánchez

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